viernes, 20 de marzo de 2015

Estado de Salud del Adulto Mayor en Costa Rica
Juan Rafael Vargas  y Yanira Xirinachs-Salazar


Centro Centroamericano de Población, Universidad de Costa Rica
Escuela de Economía, Universidad de Costa Rica


Costa Rica es un  país de menos de 5 millones de habitantes, con ingresos medios altos (Banco Mundial, 2013). La esperanza de vida para la población de 60 años  es de 23 años, más alto  que el promedio para la región latinoamericana (22 años) y para el mundo (20 años) (OMS 2014).


Uno de los retos que enfrenta el Sistema Nacional de Salud es la inversión de la pirámide poblacional.  Esto implica que debe dedicarse mayores recursos a la atención de los adultos mayores.  En el gráfico 1 se observa el ensanchamiento que se presenta en los grupos de edad de 60 y más años

El envejecimiento de la población está asociado a una mayor carga en gasto de salud. La edad de jubilación es 65 y más por lo que su contribución a la seguridad social es limitada.  Son poli-consultantes, dadas las enfermedades crónicas propias de la edad.

Los datos de la Encuesta Nacional en Salud del año 2006, permiten estimar modelos probit ordenados.  Partiendo del modelo de Grossman que identifica la salud como insumo para la generación de ingresos y los servicios de salud como determinante de la salud.

Se analizó la salud auto-percibida en función de factores que deprecian el acervo de salud (edad, sexo, sedentarismo), factores que representan inversión en salud (nivel educativo, convivencia en pareja, satisfacción con el ingreso) y el estado real de salud (determinado por la cantidad de enfermedades crónicas que padece).

Los principales resultados muestran que la salud auto percibida tiene relación negativa con variables relacionadas con la pérdida de acervo en salud y positiva con aquellas que lo aumenta. Más del 50% de los adultos mayores perciben que su estado de salud como bueno o muy bueno. El 58,6% viven en pareja. La mayor parte no realizan ningún tipo de actividad física o social, lo que muesta sedentarismo. El 48% considera que los ingresos percibidos son más que suficiente y un 43.5% los considera suficientes.


Los resultados del modelo muestran que la edad, el hecho de ser mujer, no contar con educación y estar insatisfecho con el nivel de ingreso llevan a una peor percepción de la salud por los adultos mayores.  Aquellos que tienen educación superior a primaria,  conviven en pareja y tienen menos enfermedades crónicas, reportan una mejor salud auto percibida.

Los resultados precedentes están acorde con la teoría; sin embargo, el sedentarismo refleja un comportamiento no esperado, a mayor sedentarismo mayor posibilidad de tener mejor salud  auto percibida.  Una posible explicación es que el ejercicio causa cansancio y dolor muscular.

Cada año adicional aumenta en 0.6 puntos porcentuales la probabilidad de reportar una menor salud auto percibida.  Ante un mayor nivel de educación la probabilidad de reportar una mejor salud aumenta en 10 puntos porcentuales.  Un efecto similar se da cuando el adulto mayor cuenta con un seguro directo; aumenta en 9 puntos porcentuales.

Una mejor salud inicial aumenta en 29.5 puntos porcentuales la probabilidad de reportar una mejor salud auto-percibida.  Dado que ésta se construye haciendo un recuento de las enfermedades crónicas que padece el adulto mayor, el resultado no es de extrañar.

Jewell, Rossi y Triunfo en el 2007 realizaron un estudio similar para algunos países de América Latina.  Encontraron que la educación y el tener un seguro de salud eran significativas. Sin embargo, para Costa Rica resultan no serlo.  Esto puede obedecer a la estructura del Sistema de Salud (universal y solidario) donde solo el 4.39% no tiene seguro de salud público. Por otra parte, la mayor parte de la población adulta mayor cuenta con un nivel educativo de primera completa.


Investigaciones futuras podrían estar orientadas al análisis de las causas por las cuales el sedentarismo no resulta ser significativo.

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