jueves, 26 de septiembre de 2013

Esta contribución de Viviana Ramírez forma parte de la discusión en línea de Wikiprogress América Latina (http://bit.ly/18oXTu4) "Políticas Públicas para el Buen Vivir y el Bienestar"

El bienestar, las relaciones humanas, y la implementación de políticas públicas y programas sociales. 

Los beneficios del bienestar para evaluar el progreso y el desempeño de las políticas públicas son cada vez más claros para académicos y creadores de política pública, esto se demuestra con la larga lista de iniciativas que han surgido alrededor del mundo con este mismo fin. A grandes rasgos, lo que el bienestar ofrece es un nuevo lente para evaluar el impacto de políticas y programas sociales en la vida de la gente, alejándose de los indicadores objetivos y concentrándose en la persona misma y sus perspectivas gracias a la utilización de indicadores subjetivos. Aquí pretendo resaltar, sin embargo, la importancia que un enfoque de bienestar le confiere a las relaciones humanas, lo que le permite poner mayor atención al papel que ellas tienen en la implementación y los resultados de las políticas públicas. 

De entre los factores que las distintas perspectivas de bienestar han subrayado como esenciales para vivir bien, las relaciones humanas surgen de manera consistente (ej. Ryan y Deci 2001, Ryff 1989, Rojas 2007). De hecho, sin importar las medidas que se utilicen, la mayoría de los estudios están de acuerdo en dos aspectos de la asociación entre las relaciones y el bienestar. Primero, que la importancia de las relaciones está basada en su calidad y no en su cantidad (ej. Diener y Diener 1995). Por tanto, muchos estudios se centran en aspectos como la pertenencia, el apoyo, y la intimidad (ej. Ryff 1989, Reis et al. 2000). Bajo esta mirada, y en segundo lugar, han sido las relaciones cercanas como la familia y los amigos las que prevalecen sobre otro tipo de relaciones, por lo que podrían considerarse las más estudiadas de la disciplina. En términos generales, la mayoría de los estudios sugieren que la fuerte influencia de relaciones humanas en el bienestar se mantiene a través del tiempo y sin importar la cultura (Ryff 1989, Biswas-Diener y Diener 2001, Ryan y Deci 2000).
 

Sin embargo, existen pocos estudios que exploren los efectos que tienen otros tipos de relaciones en el bienestar, e indudablemente la entrada del bienestar al ámbito político demanda poner atención a nuevas relaciones. Pues, aunque las relaciones cercanas siempre serán de principal importancia para el bienestar de las personas, las políticas públicas generan nuevas interacciones que pueden tener un impacto significativo tanto en el bienestar personal como en la legitimización y los resultados de la política misma. Por lo que explorar la relevancia de otros tipos de relaciones es importante no sólo para nuestro entendimiento del bienestar mismo, sino también para la creación de mejores políticas públicas.
 

La investigación que realizo actualmente explora el significado de las relaciones más allá del sentido de pertenencia y apoyo que ofrecen la familia y los amigos, ampliamente estudiado por las teorías predominantes de bienestar. Propone, en cambio, una perspectiva nueva donde se considera su carácter mediador sobre una visión multidimensional de bienestar. Es decir, se evalúa de qué formas las relaciones pueden facilitar o impedir experiencias positivas de bienestar en todos los dominios de vida que conforman al bienestar. Esta perspectiva, al contrario de la ofrecida mayoritariamente por los enfoque de bienestar, puede incluir no sólo a las relaciones cercanas y sus cualidades como la pertenencia y el apoyo. También, permite observar a cualquier tipo de relación o interacción y cualquier forma en la que pueden generar experiencias positivas o negativas en las personas. Esta visión de las relaciones humanas en el bienestar puede ser particularmente importante en el contexto de la política pública y, en particular, dirige la atención a las interacciones entre los beneficiarios y los benefactores durante la implementación de las políticas.
 

Indudablemente, las políticas públicas y programas sociales por su misma naturaleza generan una constante interacción entre sus beneficiarios y los oficiales que las implementan. Un ejemplo claro de esto son programas de transferencia condicional como Oportunidades en México. A través del principio de corresponsabilidad, este programa se compromete a proveer transferencias monetarias a familias de escasos recursos con la condición de que envíen a sus hijos a la escuela y acudan a clínicas de salud a revisiones médicas y talleres educativos (Skoufias et al. 1999, IFPRI 2002, Skoufias 2005). De esta forma, Oportunidades requiere que sus beneficiarios estén en constante interacción con diversos oficiales o agentes intermediarios como son los maestros en las escuelas, los médicos y enfermeras en las clínicas y los promotores mismos del programa. Todos ellos tienen un papel esencial en la provisión de los recursos y los servicios, pero sobre todo en la gestión del cumplimiento de las condiciones del programa por parte de los beneficiarios. Este poder discrecional de los oficiales, le otorga a esta interacción y su calidad un papel fundamental en la evaluación de la efectividad de los programas y de su beneficio real para la (buena) vida de la gente.
 

En suma, es indudable que una mirada desde el bienestar permite a los creadores de política reevaluar sus prioridades actuales, así como fomentar el diseño y mejoramiento de proyectos públicos donde el objetivo último sean las personas y su bien-estar. Más aún, aunque el papel de las relaciones en el bienestar no ha sido explorado en su totalidad, un enfoque de bienestar permite evaluar y monitorear procesos relacionales en la implementación de la política para el mismo propósito. Es así como el bienestar adquiere implicaciones directas en el diseño, implementación y evaluación de políticas y programas. Sin embargo, más allá de los beneficios que ofrece el bienestar, su entrada a la política pública también potencia el impacto que tiene en la vida de la gente. Instando a tener en cuenta que aún se requieren esfuerzos para comprender las consecuencias que las teorías e indicadores del bienestar pueden tener en el tipo de políticas que se implementan con base en ellas.
 

Para concluir la presentación de esta propuesta me gustaría exponer algunas (no todas) interrogantes que surgen y que pueden fomentar la discusión. Por una parte es importante preguntarse, ¿qué implicaciones prácticas tiene para la política pública el poner especial atención a las relaciones y su calidad? ¿Cuáles son los métodos que permiten observar mejor el significado de las relaciones sociales para el bienestar y para las políticas públicas? ¿Es la visión de las relaciones como mediadoras de bienestar suficiente para capturar la compleja asociación entre el bienestar y las relaciones humanas? Y, finalmente, ¿cuáles son los problemas que enfrentan las teorías actuales de bienestar para capturar la influencia de las relaciones en las personas?
 
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Viviana Ramírez
Candidata a Doctorado en Ciencias Sociales y Politicas
Universidad de Bath, Reino Unido
V.R.Ramirez@bath.ac.uk


REFERENCIAS:
Biswas-Diener, R. and Diener, E. 2001. Making the best of a bad situation: Satisfaction in the slums of Calcutta. Social Indicators Research, 55, pp.329-352. 
Diener, E., & Diener, M. 1995. Cross-cultural correlates of life satisfaction and self-esteem. Journal of Personality and Social Psychology, 68(4), 653-663.
International Food Policy Research Institute (IFPRI). (2002). PROGRESA: Breaking the cycle of poverty. Washington, DC. 
Reis, H. T., & Patrick, B. C. (1996). Attachment and intimacy: Component processes. In E. T. Higgins & A. Kruglanski (Eds.), Social psychology: Handbook of basic principles (pp. 523-563). New York: Guilford.
Rojas, M. 2007. Enhancing poverty-abatement programmes: A subjective-wellbeing contribution. ESRC Research Group on Wellbeing in Developing Countries. WeD Working Paper 37. 
Ryan, R.M.; and Deci, E.L. 2001. On happiness and human potentials: A review of research on hedonic and eudaimonic well-being. Annu. Rev. Psychol., 52, pp. 141-166.
Ryff, C.D. 1989a. Happiness is everything, or is it? Explorations on the meaning of psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 57 (6) pp. 1069-1081. 
Skoufias, E., 2005. PROGRESA y sus efectos sobre el bienestar de las familias rurales en México. Summary 139. Washington D.C.: International Food Policy Research Institute.
Skoufias, E., Davis, B., & de la Vega, S., 1999. Targeting the poor in Mexico: An evaluation of the selection of households for PROGRESA. Discussion Paper 103. IFPRI.
Veenhoven, R. 1999. ‘Quality-of-life in individualistic society. A comparison of 43 nations in the early 1990s’, Social Indicators Research 48, pp. 157–186. 



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