jueves, 29 de septiembre de 2011

Satisfacción con el Trabajo: Una dimensión fundamental del bienestar subjetivo

Satisfacción con el Trabajo: Una dimensión fundamental del bienestar subjetivo[1]
Eduardo Wills H[2], PhD

La noción de progreso de las sociedades y de las organizaciones se debate intensamente en diversos foros económicos, sociales y de políticas públicas alrededor del mundo. Las crisis financieras de los países se han vuelto recurrentes, el desastre ambiental está en nuestro horizonte y la insatisfacción creciente de los desempleados y de los ciudadanos en las grandes urbes del mundo está mostrando que los modelos económicos basados en el egoísmo, en una creciente preocupación por el consumo y por la idea del crecimiento sin límites están llegando a su final. Al mismo tiempo las crecientes desigualdades en la distribución del ingreso al interior de los países, como en el caso de Colombia, y entre naciones, genera una vida más difícil y muchas veces trágica para los pobres y los desempleados y quienes conforman el creciente sector informal. De esta forma surgen nuevos enfoques, paradigmas, ideas e instrumentos para medir el avance de las naciones y de los individuos.

Un indicador que toma cada día más fuerza en esta discusión es el del bienestar subjetivo de ciudadanos, regiones y países. Definido como la evaluación y el sentimiento que tienen las personas sobre la satisfacción con su vida como un todo, este indicador se mide a partir de la propia gente y no a través de expertos o gobernantes. Establece cómo cada individuo experimenta, siente y vive su nivel de bienestar. El indicador de bienestar subjetivo nos señala que hay otros valores no materiales, adicionales a los que mide el PIB per cápita, que son significativos para el bienestar de la gente, como la calidad de las relaciones sociales, el tipo de trabajo que se tiene y se realiza, la familia, la espiritualidad, el tipo de las expectativas y metas y el sentido que cada uno le da a su vida. Pareciera existir un consenso entre los estudiosos del tema, que los fines más apropiados del desarrollo son aquellos que le permiten a las personas vivir una vida de forma autónoma y libre y que les permite alcanzar su felicidad, realización y pleno desarrollo. Es decir nuestro bienestar está intrínsecamente relacionado con la contribución que podamos hacer a la realización de otros, a desarrollar un sentido en la vida de lo que hacemos, a utilizar el tiempo de una forma plena y constructiva y a desarrollarnos de forma saludable entendido cómo la realización plena de nuestras capacidades y funcionamientos físicos y mentales.

Por otra parte pasamos más de la tercera parte de nuestras vidas modernas en el trabajo o con una ocupación. Claramente ello no siempre fue así. Nuestros antepasados cazadores y recolectores utilizaban solamente entre tres y cinco horas al día para lograr su sostenimiento y reproducción como personas. El resto del tiempo lo empleaban en relacionarse socialmente, en conversar y discutir, en la contemplación y en la búsqueda del sentido. En aquellas épocas no había forma de medir la calidad de vida de las personas, la satisfacción con la vida y con el trabajo y el progreso de las sociedades, pero es posible aventurarse a plantear que aún viviendo con medios materiales muy precarios y disponiendo de muy baja tecnología, los niveles de satisfacción con la vida de estos antepasados fueran similares a los del trabajador urbano actual de nuestras poderosas organizaciones y empresas. La investigación reciente sobre bienestar subjetivo ha encontrado que ello puede ser cierto ya que las relaciones sociales, la búsqueda del sentido y el disfrute de lo que se hace en el trabajo o en la ocupación son dimensiones fundamentales de la satisfacción con la vida.

Hoy en día contamos con condiciones materiales de trabajo y de ingresos mucho mejores que las de nuestros antepasados. Sin embargo, la gente emplea actualmente más de diez horas al día, y a veces seis días a la semana en su trabajo. Lo que encontramos es que al final de la jornada la mayoría de las personas no se sienten satisfechos sino exhaustos, vacíos y con una sensación creciente de malestar, no de bienestar. Ello repercute de manera negativa con el nivel de satisfacción con la vida como un todo, que es actualmente la medida que los investigadores empleamos como una nueva referencia para medir el bienestar subjetivo de las personas y de las sociedades. Es claro que la satisfacción con el trabajo o con la ocupación es una dimensión fundamental de la satisfacción con la vida. De hecho se ha encontrado que las personas desempleadas son las que tienden a tener un menor nivel de satisfacción con la vida.

Podemos diseñar e influir directamente en la creación de condiciones y climas de trabajo que generen alta satisfacción. Por ejemplo en aquellas empresas y organizaciones donde los hombres y mujeres son vistos exclusivamente como medios para alcanzar los fines y los objetivos de sus dueños, a costa de las condiciones de trabajo, de la estabilidad de la comunidad social de la organización y del medio ambiente, es posible que encontremos que la satisfacción con el trabajo de estos empleados no sea la mejor y que se causen efectos nocivos sobre la salud mental y física de las personas, sobre la productividad y eficiencia de la empresa y la calidad de vida de la sociedad.

La satisfacción con el trabajo es una dimensión fundamental del bienestar subjetivo de las personas. Ello es congruente con la idea que el fin de las empresas tiene que ser el de elevar el nivel de bienestar humano. La producción e intercambio de bienes y servicios realizado por las empresas tienen sentido solamente si consideramos que son medios para mejorar la calidad de nuestra existencia. Una buena empresa u organización sería aquella que provee bienes y servicios de manera efectiva pero que a su vez maximiza el grado de satisfacción de sus clientes, de sus empleados y de la sociedad en general. Desde este punto de vista un buen negocio o empresa no es solamente aquel que genera buenas utilidades. Será aquella empresa que haga una genuina contribución a la satisfacción con la vida de los grupos de interés con los que la empresa trabaja.

En este breve ensayo queremos enfatizar sobre la importancia de la satisfacción con el trabajo. Para lograrlo es necesario crear buenos ambientes y climas de trabajo en los que a los empelados les gusten las acciones y decisiones que realizan y en dónde cada uno pueda crecer como persona y realizarse en función de sus expectativas. Según lo anterior, las empresas deben buscar intencionalmente la creación de climas de trabajo en los cuales sus empleados entreguen lo mejor de sí mismos. Esto es algo que un jefe no puede ordenar, es algo que hay que obtener voluntariamente de cada empleado.

Las empresas que logren generar estos climas, generaran mayores niveles de rentabilidad y eficiencia ya que podrán atraer a los mejores empleados, retenerlos más tiempo y lograr que hagan contribuciones espontáneas que vayan más allá del deber, de lo que el reglamento les exige, con lo cual se tendrá una mejor contribución de sus capacidades al trabajo.
Por otra parte, las personas en todas partes del mundo están buscando cada vez más lo que constituye un buen trabajo. Encontrar este buen trabajo los puede inclusive decidir a moverse de ciudad. La mayoría de las personas considera que un buen trabajo es aquel que permite que la persona esté satisfecha y que le permite hacer lo que mejor sabe hacer con autonomía y flexibilidad.

Entendida como una actitud hacia el trabajo, la satisfacción en el trabajo ha sido estudiada desde distintas perspectiva teóricas: i) la de la predisposición personal, que la plantea como una característica de la persona que se sentirá satisfecha o insatisfecha en su trabajo independiente del trabajo que tenga, ii) como la compatibilidad entre las expectativas y valores personales y iii) bajo la perspectiva que hay factores que causan satisfacción o insatisfacción en la organización y que es necesario resolver los segundos (que son los materiales como el pago y las prestaciones) para poder desarrollar los primeros, que son los motivadores, como el grado de autonomía en el trabajo , su variedad, los logros y oportunidades y la capacidad de realizarse plenamente como persona.

La satisfacción en el trabajo y el bienestar de los trabajadores puede ser entendida como una forma alternativa de medir el producto de las organizaciones. Dependerá de cómo cada organización concibe el trabajo que se realiza, incluyendo entre otros factores la justicia, el enriquecimiento de las relaciones personales, el considerar a la persona como un fin en sí mismo y concebir el trabajo como una fuente de crecimiento y realización personal a través de la creatividad, la innovación y el compromiso con los demás.

Como consecuencia de contar con personas satisfechas con su trabajo se tendrá una menor tasa de rotación y ausentismo de los empleados y se desarrollarán comportamientos cívicos ciudadanos en la organización que servirá como factor para diferenciarlas. Contar con organizaciones donde primen los comportamientos ciudadanos de sus empleados hará la diferencia y enviará un mensaje claro reputacional hacia clientes, proveedores y la sociedad en general.

A su vez la generación de buenos climas de trabajo que generen satisfacción con el trabajo dependerá de lo que autores como Czikszentmihalyi (1990,2003) han establecido como ambientes generadores de flujo. Lograr que la persona se encuentre absorta en lo que hace para su deleite y crecimiento. Para ser exitoso en lo que se hace, se debe disfrutar del trabajo y estar satisfecho con él. Para ello debemos parir del principio que cada persona es una persona única con necesidades y expectativas propias pero interconectada con los demás. El reto está entonces en crear climas de trabajo que permitan que la persona actúe responsablemente y que al mismo tiempo le permita cooperar y tener en cuenta a los demás para sacar adelante propósitos colectivos como los que se plantean las organizaciones.

Referencias
CSIKSENTMIHALY, M (1990) Flow, the psychology of optimal experience, Harper Perennial
CSIKSENTMIHALY, M (2003) Good Business: Leadership, Flow and the Making of Meaning, Penguin Books
Islam, G., Wills-Herrera, E., & Hamilton, M. (2009). Objective and subjective indicators of happiness in Brazil: The mediating role of social class. The Journal of social psychology, 149(2), 267-272.

Wills-Herrera, Eduardo, Islam, Gazi, & Hamilton, Marilyn. (2009). Subjective Well-Being in Cities: A Multidimensional Concept of Individual, Social and Cultural Variables. Applied Research in Quality of Life, 4(2), 201-221. doi: 10.1007/s11482-009-9072-z

Wills, E. (2009). Spirituality and subjective well-being: evidences for a new domain in the Personal Well-Being Index. Journal of Happiness Studies, 10(1), 49-69.
Wills, E (2011).La Felicidad debe ser un indicador del desarrollo, Portafolio, Sept.22

[1] Apartes textuales de este artículo fueron publicados en un artículo de este autor en Revista Portafolio, Septiembre 22 de 2001 bajo el título La felicidad debe ser otro indicador del desarrollo
[2] Es profesor titular de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia. Correo electrónico: ewh@adm.uniandes.edu.co

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